“ Me siento muy orgullosa y feliz de este logro que acabamos

“El verdadero oro no teme al fuego”, proverbio chino que define la incandescente pasión de las saltillenses Pamela Reyes y Andrea Monsiváis por el flag football; pasado y presente, con presente y futuro del tocho bandera de la ciudad que se unieron en la gesta histórica del Tricolor en los Juegos Mundiales Birmingham 2022. Pamela Reyes cuenta con más de 20 años de una inmaculada carrera dentro de los emparrillados y las bandas. El año pasado obtuvo su primer gran logro con el subcampeonato mundial IFAF en Israel, pero ella quería más, quería brillar como el oro, y lo logró tras la coronación de su equipo en los Juegos Mundiales sobre Estados Unidos. “ La medalla significa mucho esfuerzo, mucho sacrificio, muchos días de entrenamiento, mucho esfuerzo de mi familia y de la gente que me rodea. Fue un proceso muy largo para mí y refleja muchos años de sacrificio, estoy muy contenta, ha sido la parte más maravillosa de mi vida en el ámbito deportivo”, relató con el oro en sus manos. La nueva cara del flag football saltillense radica en Monterrey; Andrea Monsiváis no olvida sus orígenes y portó el nombre de Saltillo con mucho orgullo. Ella enalteció su medalla en lo que fue su primer proceso como seleccionada nacional, mismo que disfrutó a raudales tras cobrar revancha de la escuadra de las barras y las estrellas. “ Me siento muy orgullosa y feliz de este logro que acabamos de obtener. Es el resultado del sacrificio y la disciplina que hemos tenido. Es mi primer proceso con la selección que duró aproximadamente siete meses, muy demandante en el que se exigía mucho pero al final eso llegó al resultado que tenemos”, comentó. El tricolor femenil fue contundente, la mejor ofensiva que vengó su caída en Israel frente al cuadro estadunidense, a quien apaleó en su casa y con su gente. ¿Qué mejor sabor de boca que ganarle a Estados Unidos en su propio juego?, o así lo relatan las saltillenses. “ Me quedo con el momento de ver a mis compañeras con su ‘medallita’, levantando los brazos, no estábamos confiadas de que íbamos a llegar pero al momento del silbatazo final se reflejó que todo el sacrificio valió la pena”, contó Reyes Wiseman.
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